Sábado 18 de octubre de 2008, por Administrador (actualizado el 22 de octubre de 2008)
Ver en línea : Página del XII Encuentro Internacional
En el Encuentro estaban presentes 32 países representados por delegados venidos de América Latina, el Caribe, Quebec, África Central y Oeste, Medio Oriente, Asia, Océano Índico y Europa. Durante varios días, niños y delegados de cada país, han tenido momentos para expresarse y compartir: cómo 3 millones de niños en todo el mundo, viven cotidianamente la diversidad religiosa, cultural y étnica. Cada uno ha tomado conciencia que “la simiente de la Palabra” esta ya presente en las otras religiones y en las otras culturas.
Como continuidad de este Encuentro Internacional, el Equipo Internacional del MIDADEN tiene como tarea favorecer el dialogo con otras religiones y otras culturas para discernir los valores que tienen relación con el Evangelio, y así responder mejor a su misión como Movimiento Internacional de Apostolado de los Niños.
• La presencia de una comisión de niños
Desde que les damos la posibilidad de tomar la palabra y de actuar, los niños se convierten normalmente en nuestros “maestros”, pues nos muestran a menudo los caminos del compromiso, de la justicia y de la paz. Unos caminos que normalmente son caminos de la Buena Nueva, caminos del Evangelio. Gracias a este Encuentro Internacional, la participación activa de los niños han actualizado las palabras del Papa Pablo VI, en una audiencia concedida al Equipo Internacional del MIDADEN: “Los apóstoles de los niños son ellos mismos… Pues los niños de hoy son los hombres del mañana…”

La participación de la comisión de niños y adolescentes en este encuentro nos muestran claramente que son los mismos niños los que deben tomar la palabra: “Jesús llama a un niño y lo sitúa en medio de ellos…” (Mc 9,36).
• El tema del Encuentro
Este encuentro ha aportado principalmente el tema: “Vivir la diversidad, una exigencia para construir la Paz… los niños nos muestran el camino.”
Este tema ha permitido a niños y delegados compartir sus experiencias a partir de su realidad cotidiana.
Los niños y los adolescentes de Europa, por ejemplo, viven la diversidad debido a la migración, a la diversidad religiosa y social. La escuela es el lugar más importante para vivir las diversidades culturales. Pero se señala por los mismos niños la discriminación existente hacia los deficientes mentales y psíquicos.
En los barrios se vive el racismo y esto provoca a veces rupturas, en ciertas familias, entre los padres y los hijos.
La situación es vivida de diferente manera en los países donde el Islam, el Budismo, el Hinduismo son mayoritarios.
Para el MIDADEN la “diversidad” se entiende como la coexistencia de sociedades humanas y/o culturales, y por sus expresiones.
Esto no se reduce al reconocimiento de las diferencias étnicas o raciales. Esto se entiende desde una larga gama de indicadores tales como la edad, el sexo, la situación económica, las diferentes situaciones de exclusión vividas, el acceso o no al trabajo, el acceso o no a una educación de calidad, y a otras variables.
En el MIDADEN, y a partir de esta reflexión, comprendemos que esta diversidad es una riqueza. Existe y forma parte de la vida cotidiana. Hablar de diversidad y vivir con ella, supone que nosotros los reconocemos tal y como son. Vivir la diversidad supone estar dispuesto a recibir del otro y, al mismo tiempo, dar lo mejor de nosotros mismos. Nuestra manera de concebir la diversidad parte del mandamiento del amor, mandamiento de la acción de Dios en nosotros, que estamos invitados a descubrir y a desarrollar para el respeto del otro, sea cual sea su cultura. Para nosotros, y porque su no respeto puede ir en contra del principio básico del respeto de la vida, y de una vida en plenitud, los miembros del MIDADEN, comprendemos el trabajo sobre la diversidad a partir de estos principios generales: igualdad, libertad, unidad, convivencia, humildad, protección y solidaridad.
Esta reflexión ha llevado a los delegados de cada movimiento a votar el Plan de acción para los 6 años próximos, que se resumen en los cuatro puntos siguientes:
1. Consolidar el vivir juntos y reconocer la diversidad como una riqueza.
2. Defensa de los derechos de los niños.
3. Participación y protagonismo de los niños.
4. Reforzar la capacidad de acción del MIDADEN.
• Los gozos que queremos compartir
Esta claro que el Encuentro Internacional ha estado marcado por la alegría de “reconocernos”, de sabernos unidos en el mismo trabajo de educación y de evangelización, de compartir las mismas convicciones, de compartir nuestra oración. Nuestra alegría ha sido grande al acoger, con el acuerdo de sus obispos, tres nuevos movimientos en el seno del MIDADEN: Níger, República Democrática del Congo y Martinica. Alegría también de haber podido superar este desafió, loco a los ojos de algunos, de haber realizado este encuentro a pesar de nuestras dificultades financieras. Alegría de haber recibido mucho de los niños y acompañantes del movimiento chileno.
Al agradecer vuestra atención, vuestro apoyo, recordamos nuestra preocupación evangélica de servir lo mejor posible al mundo de los niños pues “un mundo digno de niños es un mundo digno para todos” (ONU asamblea extraordinaria, septiembre 2002). Y este servicio lo vivimos como participación al ministerio del obispo.